Breve historia de las monedas bimetálicas

Las monedas bimetálicas, es decir, aquellas fabricadas con dos metales diferentes, constituyen hoy en día una parte importante de muchos sistemas monetarios. Suelen estar formadas por un inserto central (núcleo) y un anillo exterior, ambos de aleaciones metálicas diferentes, que se unen de forma permanente en una sola pieza durante el proceso de acuñación.

Este diseño facilita el reconocimiento del valor nominal, aumenta la resistencia a la falsificación y confiere a la moneda una identidad visual distintiva. Aunque las monedas bimetálicas suelen considerarse un invento moderno, la idea de combinar diferentes metales en una misma moneda o medalla tiene una historia mucho más larga, que se remonta a la Antigüedad.

Los primeros ejemplos de la Antigüedad

Fuente: Grupo Numismático Clásico.

Algunos de los primeros ejemplos conocidos de objetos con una estructura bimetálica proceden del Imperio Romano. Ya en el reinado del emperador Adriano (117-138) se acuñaban medallas conmemorativas especiales de grandes dimensiones, con una parte central de bronce o cobre, mientras que el anillo exterior estaba hecho de oricalco (en latín: orichalcum), es decir, latón, que se utilizaba a menudo en la acuñación de monedas romanas.

Estos medallones estaban destinados principalmente a ser regalados y a un uso ceremonial, más que a la circulación cotidiana. No obstante, constituyen uno de los primeros ejemplos conocidos de la combinación deliberada de dos metales en un único objeto numismático.

Ejemplos de la Edad Moderna

Las verdaderas monedas bimetálicas destinadas a la circulación no aparecieron hasta mucho más tarde, a principios de la Edad Moderna.

Fuente: Heritage Auctions.

Uno de los ejemplos más conocidos procede de Inglaterra, a finales del siglo XVII. Entre 1684 y 1693, las monedas de un farthing se acuñaban en estaño, pero con una pequeña pieza central de cobre. Esta pieza de cobre desempeñaba una función importante, ya que su finalidad era confirmar el valor de la moneda y dificultar la falsificación, dado que el estaño era un metal relativamente barato.

Fuente: Heritage Auctions.

Una idea similar también aparece en los inicios de la historia monetaria de los Estados Unidos de América. En 1792 se acuñó la famosa moneda de prueba conocida como „Silver Center Cent“. Esta moneda consistía en un disco de cobre con una pequeña inserción de plata en el centro para alcanzar el peso y el valor metálico adecuados en relación con su valor nominal. Aunque fue un experimento interesante, la moneda nunca entró en circulación habitual.

Fichas bimetálicas del siglo XIX

En la primera mitad del siglo XIX se realizaron nuevos intentos de aplicar la construcción bimetálica en la acuñación de monedas. Resulta especialmente interesante el proyecto del medallista británico Joseph Moore, quien, durante las décadas de 1830 y 1840, produjo grandes cantidades de fichas bimetálicas conocidas como el „modelo Penny“ y, con menor frecuencia, el „modelo Halfpenny“.

Fuente: Subasta Katz.

Estas fichas se concibieron como una propuesta para reformar el cambio suelto británico. Moore creía que el penique y el medio penique de cobre, grandes y pesados, debían sustituirse por monedas bimetálicas más pequeñas, que fueran más ligeras pero que, aun así, se pudieran reconocer claramente.

Aunque esas fichas no eran oficialmente de curso legal, en la práctica circulaban ampliamente. Muchos comerciantes las aceptaban por su valor nominal, lo que demuestra que la idea de una moneda bimetálica ya tenía un atractivo práctico.

A pesar de la popularidad de estas monedas, la Casa de la Moneda Real rechazó la propuesta de Moore. El tamaño de las monedas británicas de cobre se mantuvo sin cambios hasta la decimalización del sistema monetario británico en 1971, cuando se introdujeron nuevas denominaciones más pequeñas.

El desarrollo de la tecnología moderna de forja

Aunque ya se había mostrado interés por las construcciones bimetálicas en ejemplos anteriores, no fue hasta el desarrollo industrial de la tecnología de forja en el siglo XX cuando se hizo posible su fabricación fiable y rentable.

Se han logrado avances clave en el mecanizado de precisión de placas metálicas, en las técnicas de unión de componentes metálicos y en el forjado a alta presión. Esto ha permitido unir de forma permanente el núcleo y el anillo metálicos sin riesgo alguno de que se separen durante la circulación.

Las 500 liras italianas como inicio de la era moderna

La primera moneda bimetálica moderna ampliamente aceptada fue la moneda italiana de 500 liras, introducida en 1982.

Fuente: Numismático.

La moneda constaba de una parte central fabricada con una aleación de aluminio y bronce y un anillo exterior de acero inoxidable. Además de su innovación tecnológica, la moneda también destacaba por su gran originalidad visual.

Esta moneda de 500 liras italianas se convirtió rápidamente en un ejemplo del éxito de la aplicación de la estructura bimetálica, sobre todo por su resistencia a la falsificación.

Difusión mundial de las monedas bimetálicas

Tras el éxito de la emisión italiana, muchos países comenzaron a introducir denominaciones similares. Durante la década de los 80 y, sobre todo, la de los 90, las monedas bimetálicas se generalizaron cada vez más en todo el mundo.

Entre los ejemplos más conocidos se encuentran:

  • 10 francos franceses de 1988
  • 20 pesos mexicanos de 1993
  • La moneda de 2 libras se introdujo en 1997.
  • Las monedas de 1 y 2 euros se introdujeron en 2002.

Las monedas de 2 euros revisten una importancia especial, ya que actualmente se encuentran entre las monedas bimetálicas más conocidas y extendidas en circulación.

Monedas croatas de 25 kunas

Fuente: Numex – Tienda de monedas, billetes y artículos militares.

Croacia también utilizó una estructura bimetálica para la moneda poligonal de Veinticinco kunas, que se acuñó como moneda conmemorativa destinada a la circulación. La primera moneda de este tipo se acuñó En 1997, con motivo de la reintegración pacífica de la región croata del Danubio, y en los años siguientes se emitieron otras variantes de emisión especial con motivos diferentes. La moneda tiene anillo exterior de cuproníquel i centro de mesa de latón, lo que les confiere un aspecto bicolor característico. Aunque en principio estaban destinadas a la circulación, las monedas de 25 kunas acabaron, en su mayoría, en colecciones numismáticas debido a su carácter conmemorativo y a que se acuñaron en cantidades relativamente limitadas.

Tecnología de fabricación

La fabricación de monedas bimetálicas requiere una tecnología muy precisa.

El proceso suele constar de varios pasos. En primer lugar, se fabrican el núcleo metálico y el anillo exterior. A continuación, estas piezas se unen mecánicamente para formar una sola placa. A esto le sigue el forjado final a alta presión.

Durante el forjado, las piezas metálicas quedan „unidas“ de forma permanente, creando una estructura muy resistente y estable.

Las monedas bimetálicas hoy en día

Hoy en día, las monedas bimetálicas forman parte integrante de los sistemas monetarios de numerosos países. Se utilizan sobre todo para las denominaciones más altas, en las que la mayor seguridad y un aspecto distintivo desempeñan un papel especialmente importante.

Además de las monedas en circulación habituales, la estructura bimetálica también se utiliza a menudo en emisiones conmemorativas y de colección, ya que permite crear interesantes contrastes de diseño entre los dos metales.

Desde los medallones romanos, pasando por las monedas experimentales de la Edad Moderna, hasta las denominaciones europeas contemporáneas, la evolución de las monedas bimetálicas muestra cómo la idea de combinar metales fue evolucionando gradualmente a lo largo de los siglos, hasta que los avances tecnológicos hicieron posible su uso generalizado en la acuñación moderna.

Autor: Zlatko Viščević
Imágenes: Grupo Numismático Clásico, Heritage Auctions, Subasta Katz, Numex – Tienda de monedas, billetes y artículos militares, Numismático.

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