La numismática hace tiempo que dejó de ser un mundo exclusivamente de círculos perfectos, perfiles majestuosos de gobernantes, diseños artísticos elegantes y simbolismo refinado. El numismático moderno, le guste o no, debe aceptar el hecho de que los límites de lo que es una „moneda“ se han ampliado hasta tal punto que, a veces, es comprensible que nos preguntemos si seguimos ante dinero o simplemente ante una figurita de metal muy cara con un valor nominal grabado en ella (por mantener el orden). Las formas de corazón, las cruces, las hojas, las piezas de rompecabezas e incluso las monedas que parecen más llaveros que un medio de pago se han convertido en la triste norma de la numismática conmemorativa moderna.
En ese mundo colorido y grotesco de formas e ideas variadas, las „monedas“ de forma totalmente irregular constituyen un subgénero especial. Si pensabas que una moneda con forma de hoja de marihuana era el colmo de esa locura, te equivocabas. Porque justo cuando crees que lo has visto todo en numismática, aparece una cabeza de caballo. Literalmente.
Cabeza de caballo de Niue
En el mundo de la numismática, la pequeña nación insular de Niue es muy conocida por su oferta numismática, inusualmente amplia. Entre esta oferta se encuentra una moneda de plata, coloreada y de forma irregular, acuñada en 2014 y dedicada al „Año del Caballo“ según el calendario lunar chino. El mero hecho de que la moneda pertenezca a la serie del „Año Lunar Chino“ y proceda del Pacífico dice mucho sobre el carácter global de la numismática moderna —y su tendencia a las acrobacias del mercado—.

Fuente: Meshok [www.meshok.net].
El anverso de la moneda, a pesar de su forma exótica, sigue firmemente arraigado en la tradición clásica. Muestra el retrato de la reina Isabel II, obra de Raphael David Maklouf, rodeado de las inscripciones habituales: el año de emisión, el nombre del país de Niue, el valor nominal de un dólar y la marca de ley de la plata Ag 925. Todo muy correcto, pulcro y serio… Como si la cara intentara decir: „A pesar de mi aspecto exterior, en el fondo soy una moneda como Dios manda“.
El reverso, por su parte, está dedicado íntegramente al tema. Bajo una cabeza de caballo tallada en relieve, el cuello presenta una representación de caballos blancos al galope (¿cómo si no?) en color, con detalles realistas muy resaltados. La inscripción „AÑO DEL CABALLO 2014“ deja perfectamente claro de qué se trata. Por si acaso la forma por sí sola no fuera suficiente y pudiera causar confusión. La impresión general es más la de un llavero o un recuerdo de lujo que la de algo que simplemente meterías en la cartera sin pensarlo dos veces.
Desde el punto de vista técnico, la moneda está fabricada en plata fina de ley 925, pesa 28,28 gramos, tiene el canto liso y presenta una orientación de medalla. Se acuñó mediante la técnica de placa de prueba con una sección coloreada. La forma es, oficialmente, „irregular“, aunque „cabeza de caballo“ sería una descripción bastante más acertada.
Algunas consideraciones sobre la emisión de esta moneda con motivo del caballo
La emisión lleva el sello de la Niue Philatelic and Numismatic Company, con la aprobación de la autoridad competente (la Autoridad Monetaria del Gobierno de la Isla de Niue), mientras que la acuñación propiamente dicha se encargó a la casa de la moneda alemana B.H. Mayer Mint. Esto garantiza un alto nivel de ejecución técnica, algo que se aprecia claramente en esta moneda, independientemente de si te gusta o no este diseño ecuestre.
La tirada máxima está limitada a 7.000 ejemplares, lo que sitúa a esta emisión en la categoría habitual de las monedas modernas de este tipo: lo suficientemente limitada como para considerarse „rara“, pero lo suficientemente numerosa como para estar ampliamente disponible en el mercado. El valor nominal de 1 dólar neozelandés es, por supuesto, una mera formalidad hoy en día. El verdadero valor de la moneda reside en su contenido en plata (como metal), su diseño inusual y la demanda que tiene en el mercado numismático (y no numismático).
Es interesante observar cómo estas ediciones se basan casi por completo en el simbolismo del zodíaco chino, que se ha convertido hoy en día en una herramienta de marketing universal. „El Año del Caballo“, con todos sus atributos (energía, ambición, fuerza), sirve aquí únicamente como telón de fondo narrativo para un producto dirigido al mercado global, independientemente del origen cultural o geográfico del comprador.
¿Hacia dónde se dirige el mundo (numismático)?
Esta moneda de 2014, dedicada al „Año del Caballo“, es un ejemplo perfecto de la dirección que está tomando la numismática contemporánea: alejándose de la función y acercándose cada vez más a la forma. Es a la vez una pieza de metal precioso, un objeto de arte y un producto comercializable, diseñada para llamar la atención, incluso a costa de una ligera dosis de absurdo.
¿Es excesiva esta forma de moneda? Para los tradicionalistas, no hay duda. ¿Es técnicamente sólida y visualmente llamativa? ¡Por supuesto! En última instancia, este tipo de emisiones no deben considerarse desde el punto de vista de la numismática clásica, sino como un testimonio de una época en la que los límites entre la moneda, los recuerdos y algo „del siglo XV“ son cada vez más difusos.
¿Y la cabeza de caballo? Está ahí para recordarnos que en la numismática (al igual que en la vida) siempre hay algo que aún puede sorprendernos… tanto para bien como para mal.
Al final, podemos tocarnos la frente con el dedo y preguntarnos: ¿sigue siendo esto una moneda o simplemente una prueba muy convincente de que se ha dado rienda suelta a la imaginación de las casas de la moneda modernas…?
Autor: Zlatko Viščević
Imágenes: Meshok [www.meshok.net].







